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martes, 28 de septiembre de 2010

El enigma de los patos


Recuerdo ahora el enigma que se planteaba el joven de Holden Caulfield, aquel que de mayor quería ser 'el guardian entre el centeno':
 "Vivo en Nueva York y de pronto me acordé del lago que hay en Central Park, cerca de Central Park South. Me pregunté si estaría ya helado y, si lo estaba, adonde habrían ido los patos. Me pregunté dónde se meterían los patos cuando venía el frío y se helaba la superficie del agua, si vendría un hombre a recogerlos en un camión para llevarlos al zoológico, o si se irían ellos a algún sitio por su cuenta. "

Pues bien, anoche ya se resolvió el enigma. Los patos de este lago, y de otros, y de otros lugares, en los fríos días de invierno se dirigen a Memphis, Tennessee (U.S). Más concretamente a 'The Peabody Memphis', un lujoso hotel en el centro de la ciudad del Blues. Los patos viven en su 'Royal Duck Palace', en el tejado del hotel, cuando no están trabajando, no todo iban a ser ventajas... Antes de empezar su jornada laboral se relajan en su piscina climatizada particular, degustan platos especialmente cocinados para ellos y se dejan mimar y cuidar por su exclusivo 'Duckmaster'.

Los 'Peabody Ducks' se convierten en una de las principales atracciones del hotel y de la ciudad, realizando cada día dos marchas hacia la fuente de mármol del hall del hotel, una a las 11 de la mañana y otra a las 5 de la tarde. Entre flashes, grabaciones y fans, se dirigen des de su palacio, bajando en ascensor privado, hacia la fuente donde durante unas horas se dedicaran a posar para el agradecido y asombrado público.
Para no dañar la sensibilidad de estos particulares empleados, el pato no se sirve en ninguno de los menús del hotel.







La verdadera historia de los Peabody Ducks aquí (la cual no dista mucho de la relatada).



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