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miércoles, 11 de agosto de 2010

Buena áurea

Leonardo, hijo del simple y bien intencionado (Bonacci) comerciante Guglielmo, era un entusiasta de las matemáticas. Aprovechado sus viajes como comerciante por el mundo aprendió los entresijos de un nuevo sistema de numeración, con la nulidad incluida. Todo ello lo publicó en Liber Abaci para entusiasmo de la entonces ilustrada Europa.
Antes de ello, se planteo un aparente simple problema: la cría de conejos.
"Cierto hombre tenía una pareja de conejos juntos en un lugar cerrado y uno desea saber cuántos son creados a partir de este par en un año cuando es su naturaleza parir otro par en un simple mes, y en el segundo mes los nacidos parir también".
Gracias a sus viajes por el cercano oriente dio a conocer a los métodos matemáticos hindúes y así resolver el problema planteado de los conejos (más info): La sucesión de los números de parejas de conejos es
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, . . .
(dividiendo dos números consecutivos se obtiene la proporción áurea)

La secuencia áurea ya había sido descubierta por hindúes. Pero no fue hasta que nos lo planteo Leonardo que llegó a occidente.

Historia y orígenes a parte… los patrones que siguen el número áureo dan lugar a variopintas formas en la naturaleza y cuerpo humano.

Los caparazones espirales de muchos caracoles y la relación entre la distancia entre las espiras del interior espiralado.

Las semillas, ubicadas en la gran parte central de las flores, tienen una implantación en espiral: hay dos grupos de espirales, gobernadas por dos funciones logarítmicas. Un grupo gira en sentido horario y otro en el antihorario. La cantidad de espirales logarítmicas en cada grupo sigue la série de números consecutivos. También siguen la proporción: la disposición de los pétalos de las flores, la distancia entre las espirales de una piña, la distribución de las hojas en un tallo, la relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles, la relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco o entre las ramas principales y las secundarias.

Las abejas también tienen relación con las series de Fibonacci: si se observan las celdas hexagonales de una colmena y se coloca a una abeja en una cualquiera de ellas, y se le permite alimentar a la larva, suponiendo que continuará siempre por la celda contigua de la derecha, veremos que hay sólo una ruta posible para la siguiente celdilla; dos hacia la segunda, tres hasta la tercera, cinco hasta la cuarta, ocho rutas posibles hacia la quinta, etcétera. Y los machos o zánganos de la colmena tienen árboles genealógicos que siguen estrictamente una distribución de Fibonacci. En efecto, los machos no tienen padre, por lo que él (1), tiene una madre (1, 1), dos abuelos —los padres de la reina— (1, 1, 2), tres bisabuelos —porque el padre de la reina no tuvo padre— (1, 1, 2, 3), cinco tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5) y ocho tataratatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8).
Si se colocan dos láminas planas de vidrio en contacto y se hace que unos rayos luminosos las atraviesen, algunos (dependiendo del ángulo de incidencia) las atravesarán sin reflejarse, pero otros sufrirán una reflexión. El rayo que no sufre reflexión tiene sólo una trayectoria posible de salida; el que sufre una reflexión tiene dos rutas posibles; el que sufre dos reflexiones, tres trayectorias, el que experimenta tres reflexiones, cinco, y así sucesivamente. Tenemos aquí nuevamente una serie de Fibonacci: 1, 1, 2, 3, 5, 8... Si aumentamos el número de reflexiones (n), el número de trayectorias posibles sigue infinitamente la serie.

La relaciones entre muchas partes corporales de los humanos y los animales tales como: la relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo, entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos, entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla, entre las divisiones vertebrales o entre las articulaciones de las manos y los pies.

Las proporciones áureas también han inspirado a arquitectos, pintores, escritores e incluso músicos: relaciones arquitectónicas en las Pirámides de Egipto; la relación entre las partes, el techo y las columnas del Partenón, en Atenas; en los violines, la ubicación de las efes (los “oídos”, u orificios en la tapa) se relaciona con el número áureo, las relaciones entre altura y ancho de los objetos y personas que aparecen en las obras de Miguel Ángel, Durero y Da Vinci, entre otros, las relaciones entre articulaciones en el hombre de Vitruvio y en otras obras de Leonardo da Vinci; en las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, en obras de Schubert y Debussý; en la cruz latina, símbolo del catolicismo, la relación entre el palo vertical y el horizontal es el número áureo, así mismo, el palo horizontal divide al vertical en secciones áureas.

La mayoría de las tarjetas de crédito así como nuestro carnet tienen la proporción de un rectángulo áureo. También lo podemos encontrar en las cajetillas de tabaco, construcción de muebles, marcos para ventanas, camas, etc.

Y ahora... ¿medimos?
                                                         
                                                        

lunes, 19 de julio de 2010

La rana y la princesa


Adaptada para la ocasión, modificando levemente los personajes sin permiso del autor, disculpe por la intromisión, aquí está mi último hallazgo.


Ella era una auténtica princesa
más estirada y puesta que un maniquí,
que habitaba un palacio como el de Sissí
y salía en las revistas del corazón,

que cuando tomaba dos copas de más
la emprendía a romper maleficios a besos.
Más de una vez, con anterioridad,
tuvo Su Alteza problemas por eso.

Un reflejo que a la luna
se le escapó,
en la palma de un nenúfar
lo descubrió;

y como en ella era frecuente,
inmediatamente
le reconoció.

Él era una auténtica rana común
que vivía ignorante de tal redentora,
cazando al vuelo insectos de su alrededor
sin importarle un rábano el porvenir.

Escuchaba absorto a una hembra croar croar
con la sangre alterada por la primavera,
cuando a traición aquel monstruoso animal
en un descuido le hizo prisionero.

A la luz de las estrellas
le acarició
tiernamente la papada
y le besó.

Pero salió rana la rana
y Su Alteza en rana
se convirtió.

Con el agua a la altura de la nariz
descubrió horrorizada que para una vez
que ocurren esas cosas, funcionó al revés;
y desde entonces sólo hace que brincar y brincar.

Es difícil su reinserción social.
No se adapta a la vida de los batracios
y la servidumbre, como es natural,
no le permite la entrada en palacio.

Y en el jardín frondoso
de sus papás,
hoy hay una princesa menos
y una rana más.
 "Joan Manuel Serrat"


jueves, 15 de julio de 2010

Antes y después de un peppermint

"¿Vosotros los escritores tomáis algo como los culturistas asteroides para escribir, verdad?" *

Creo recordar que suelen decir que los escritores leen mucho. Para incrementar su vocabulario, para enriquecer sus textos o por simple entretenimiento, esa no es la cuestión. Esas justificaciones las compartiría. Pero mientras me adentro en los intrincados mundos de una obra, no puedo evitar pensar que no podría escribir algo así. Al menos no uno como los que leo (próximamente segunda parte).
Mientras sigo las irrepetibles frases de sus páginas no paro de repetirme '¿como se les habrá podido ocurrir eso?' o 'como se les puede ocurrir escribir eso así?'.
Un tema, una idea la puede tener cualquiera. Sacada de un sueño, de algo vivido o de algo que se querría vivir. Quizás una vez empiezas a desarrollar algo, el resto te vendrá solo, solo quizás. Cómo continuar, el arte de elaborar frases únicas, líneas que te enganchen, finales que te dejen con anhelo de más, libros que no se quedaran en el olvido. Eso es lo difícil.
No soy escritora, tampoco pretendo serlo con esto, ni mucho menos, tan solo dejo al alcance de la lectura palabras, frases, líneas, que de vez en cuando se me pasan por la cabeza. No creo que vaya a escribir un libro, aunque no lo descarto, nunca digas nunca. Si tiene que ser será y si no, pues con esto me quedo.

Ahora que lo pienso... quizás si que los escritores necesitan tomarse algo para escribir como escriben, al menos algunos. Algo como el caramelo peppermint que me acabo de tomar y que me ha hecho volver a coger el bolígrafo y el papel para seguir con esta entrada. Leo los ingredientes y no me extrañaría que puedan causar efectos alucinógenos... (para que quede claro, es un simple caramelo de menta). Los releo y ahora entiendo el porque del caramelo blanco con un lago amarillo después del lago rojo y el lago azul, no estoy delirando por sus efectos, estos son los últimos ingredientes de la lista.

Quizás por cosas como esta no escribiría un libro, no por no encontrar la combinación adecuada para no dejar el papel en blanco, si no porque me basaría en algo que me haya pasado, la experiencia, por mínima que sea, algo que he visto, algo que he soñado, pensamientos aunque ilógicos pudieran parecer, algo mío al alcance de todos.
Las personas tenemos tendencia a buscar al escritor dentro de su libro: esto le pasó de pequeño, esto lo vivió, esta es la historia de su madre, en realidad es su alter ego, es lo que le gustaría ser... Puede que en realidad sea así, por que la imaginación, ¿de donde proviene?
Quizás me contradigo si escribo lo que pienso, pero ¿quien puede determinar si todo lo narrado es verdad? En realidad sí que es verdad, escrito está, pero no tengo por que ser yo la protagonista, directa o indirectamente, de todo lo que se me ocurre. No todo esta basado en hechos reales.



*Ésta cita no és mía, pero no he encontrado la fuente así que mejor no me arriesgo a poner su formulador.

miércoles, 14 de julio de 2010

Temps al temps

Tenim tot el temps del món, però tan sols un moment per dir les coses. Però què cal dir? Si no ho sabem necessitem més d'un moment per poder expressar tot allò que voldríem,  i quan aquest instant ha passat, ja no ens caldrà dir res o no és el moment per dir quelcom. Tot té un moment i un lloc.
Cal trobar les paraules adequades o si més no trobar-ne alguna. Sovint no val allò de "digues el primer que se't passa pel cap", potser serà perquè no se't passa res o perquè no trobes com dir-ho o perquè voldries trobar una cosa millor a dir. En el fons saps què has de dir, què vols dir, només cal que fer-ho sortir; però quan? això no ho saps. 
Et quedes en blanc, no saps per on començar, com continuar, molt menys com acabar. Et cal un moment de reflexió, un moment d'inspiració, tenir la ment oberta per a qualsevol idea, pensament, sentiment... per qualsevol cosa. Aquest el pots trobar en qualsevol lloc, a qualsevol hora, en qualsevol estat. Més tard, sense ser-ne conscient d'haver-hi pensat, et ve allò que havies d'haver expressat. Però ja no ets on havies de ser, ja ha passat el moment de deixar-ho anar.

Voldria dir més coses de les que dic, trobar les paraules en el moment adequat, voldria posar en ordre tot el què em ronda pel cap. Però cadascú és com és i necessita temps al temps.
Podria dir que el meu moment de reflexió, d'inspiració, el trobo just una estona abans d'adormir-me, tot i que fàcilment em puc abstreure a qualsevol lloc. Inconscientment, o conscientment i ja per costum, faig  un repàs mental de tot el dia que ha passat. Llavors és quan surten les paraules o quan canviaria alguna cosa  que s'ha fet. Però ja és tard, el moment ja va passar, el que es va fer ja està fet. No serveix de res desdir-se'n.
Llavors també és quan em pot sortir alguna cosa que pot derivar a això, a aquest escrit per exemple. He d'aprofitar l'ocasió perquè un cop em llevi pel matí ja no recordaré res. En realitat no cal adormir-se per oblidar el que s'ha pensat. Per això és que acostumo a dur a sobre, a la bossa, uns bolígrafs, no saps pas quan et poden deixar penjada,  i uns fulls en brut, cal reutilitzar. Sovint tinc la temptació de compar-me un netbook, sovint em passa que un cop obert l'editor al PC em flueixen més fàcilment les paraules. Però soc conscient que l'acabaria no  portant a sobre, tot per simple comoditat. Algú em podria dir que soc tradicional, algú ja m'ho acostuma a dir, però no ho crec pas. Una altra cosa és el que pot semblar.
De vegades penso que voldria tenir alguna mena de màquina que capti automàticament els pensaments, no una de manual, que d'aquesta ja en tinc. Una que poses per escrit tot allò que em ronda pel cap, ja que normalment em venen idees quan menys ganes tinc d'escriure.
En realitat potser no cal deixar-ho anar tot de cop, tot té el seu temps oportú, si ara no sé com continuar, potser un altre dia ja sortirà. Potser és que no és el moment o potser és que no serà veritat. Però quan més hi penso, més em fa pensar.
I com sempre, em sembla que he tornat a divagar. Però això és el que fa el meu "processador de pensaments" manual, tot surt com surt.

viernes, 9 de julio de 2010

Cover cubierta

Alguien me dijo una vez, que no hay mejor canción para quitarte a otra de la cabeza que el estribillo de la canción de 'El juego de la oca'. No sé si siempre funcionará, o cada uno tendrá su peón de cambio, pero a quien me lo dijo le sirve.Y a mí... no siempre. Por que hay veces que te quieres quitar de encima una canción imposible y no hay manera.
Me acabo de acordar de esto por que des de hace unos días que no se me va de la cabeza 'Feelings' de 'The Offspring' (de ahí a la anterior entrada), no por que no me gustase si no por que ya tocaba, y pensando en cambiar de sintonía me acorde del juego.
La primera vez que escuche la canción 'Feelings' fue con 'Americana' y no fue hasta varios años después que no escuche la original de 'Morris Albert' que dista bastante de la americana como pasa normalmente con las versiones. No sé si será por acostumbrarme a escuchar unas más que otras pero generalmente me quedo con la primera que escucho, ya sea la previa o la cover.
Suele pasar también que se conoce popularmente más una versión que la canción a la que versiona, incluso se desconoce que es una versión.
Hay versiones que distan más o menos de la original, y algunas que la distorsionan. Por ejemplo, escuchaba esta tarde en una tienda de Barcelona una música que me era familiar, quizás será por que cada mañana me levanto con su 'Wake up and look around you', era 'Serenade' de 'Steve Miller Band' remezclada o como se llame a eso (se nota que entiendo de este tipo de música...). Y de este tipo muchas más...
Así pretenden que escuchemos estas canciones? Y para que? Para poder ponerlas en cualquier antro para que la gente baile de cualquier manera? No se han planteado que quizás ese no era su fin?
Aunque para gustos colores... hay veces que mejor 'destrozar' lo que ya esta hecho.

en construcción.

jueves, 8 de julio de 2010

Ruido canicular

Noise
Nothing more than noise
Trying to increase yours
Feelings of hate

Imagine
Beating on your head
Trying to increase your
Feelings of tiredness
 
Noise
For all the night, You know it
You wish You’d never hear it
It’ll make you be awake again

Noise
Whoa, noise
Whoa, noise
In the street and in you mind

Noise
Whoa, noise
Whoa, noise
It are not very nice

Noise
Whoa, noise
Whoa, noise
Get out of your mind


Busco un silencio que no encuentro, un silencio ambiental ya que una voz interna no para de sonar. Me he acostumbrado a un silencio en compañía. Compañía a la que cedo la responsabilidad. Responsabilidad de estar atenta a cualquier ruido externo, y así yo ese silencio encontrar. Pero la soledad de cualquier ruido se alimenta, y cualquier ruido me hace estar alerta. Ya sea un crujir, un choque o un rebote, o una ola de calor que sofoque. A esto se suma la época vacacional, aquella en la que los padres niños de madrugada han de sacar a jugar, y estos no paran de molestar.

Gracias tardío estío con calor acumulado que nos brindas sofocantes noches de verano.

sábado, 3 de julio de 2010

Exhibicionistes vs. Espectadors




Exhibir   Mostrar en públic
                         Intentar cridar l'atenció




Tothom en algun moment ha estat, és, serà un exhibicionista (qui no ha cridat l'atenció en algun moment?). Qualsevol conducta per 'normal', quina paraula més ambigua aquesta..., que ens sembli, pot ser objectiu de mirades, critiques o malinterpretada.
En el sentit ampli l'exhibicionisme és la inclinació d'un individu a exposar-se en públic de forma espontània i excessiva (però qui determina què és excessiu?), sense ajustar-se a les normes socials (on es poden consultar aquestes normes?). 

Cada dia es passeja per Barcelona el senyor Esteban, 'el senyor nu de Barcelona', la seva intenció no és cridar l'atenció, tan sols li és incomode portar roba a l'estiu; "o és que la gent neix amb roba posada?", diu en una  improvisada 'entrevista'. La gent no s'escandalitza al veure'l, no l'han detingut per escàndol però es que  en tindrien motius? Per que ens hauria d'escandalitzar això? En realitat qui tindria el problema, ell o qui s'el mira 'malament'?

Hi ha gent que no aprova l'existència d'espais anomenats naturistes, ja no tan sols platges com era més habitual. Però a sobre que creen espais aïllats, concrets per qui en vulgui gaudir algú ha de posar impediments? No és prou antinatural que una cosa tan natural hagi d'estar reservada a uns espais concrets?

Ens sorprèn veure a una parella a la platja a mitja tarda amb actitud afectuosa, potser aquests que tenen les 'normes socials' en dirien excessivament afectuosa. Però no ens sorprèn veure la mateixa actitud en un reportatge, d'aquests típics d'estiu estil "Ola, ola" o com es diguin, si és una càmera oculta i és de nit. Potser la foscor ho oculta tot? o es que les normes de la nit són unes altres? 
Aquesta parella potser no ho fa per cridar l'atenció però no poden evitar ser objectiu de les mirades de tots els que l'envolten; i si ho fan, doncs ja han aconseguit el seu objectiu, ser el blanc de mirades i comentaris. 

Però dins el significat d'exhibicionisme trobem que aquesta inclianció implica també el continu parlar de conviccions, sentiments, capacitats, aversions o gustos, sense invitació previa a això. 
Aleshores tenim que l'espectador tafaner que comenta l'actitud excessiva de l'exhibicionista passa a ser un exhibicionista més.